En una actualización reciente, la Organización de Estándares Alimentarios de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ), en conjunto con los organismos gubernamentales, destacaron la seguridad del BPA y afirmaron que “de conformidad con el contundente peso de la opinión científica, no existen problemas de seguridad ni de salud en los niveles a los que las personas están expuestas”.

Esta afirmación es importante porque la FSANZ es un agencia gubernamental binacional que desarrolla y administra el Código de Estándares Alimentarios de Australia y Nueva Zelanda, el cual proporciona un conjunto completo de requisitos de seguridad para los alimentos en estos países.

La postura de la FSANZ concuerda plenamente con una conclusión publicada en enero de 2015 por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que confirmaba lo siguiente: “El BPA no supone riesgo alguno para la salud de los consumidores de ningún grupo etario (incluidos los niños aún no nacidos, los lactantes y los adolescentes) en los niveles de exposición actuales”. Justo antes de la conclusión de la EFSA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., sobre la base de su más reciente evaluación de seguridad, afirmó que “el BPA es seguro en los niveles actuales encontrados en los alimentos”.