Sabemos mucho sobre cómo el cuerpo humano procesa el bisfenol A (BPA) a partir de estudios exhaustivos realizados en animales de laboratorio y algunos estudios con voluntarios humanos. Las investigaciones científicas demuestran que el BPA en los seres humanos se metaboliza rápidamente en los intestinos y el hígado, y se elimina del organismo rápidamente. No se acumula en la sangre o los tejidos.

Basado en datos de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la exposición común humana al BPA está 1000 veces por debajo de los límites de seguridad gubernamentales.

También sabemos por investigaciones científicas recientes que debido a la forma en que se procesa el BPA en el organismo, es muy poco probable que la exposición a los niveles típicos de BPA pueda tener efectos en la salud.

Cuando se ingiere el BPA por el contacto con alimentos, se convierte rápidamente en un metabolito (BPA-glucuronida) que no tiene ninguna actividad biológica conocida. En noviembre 2010, un grupo internacional de expertos reunido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) pudo “modelar la circulación de los niveles de BPA en el cuerpo humano, que es muy baja, lo que indica que el BPA no se acumula en el cuerpo y se elimina rápidamente a través de la orina”.

BPA con bebés y niños

Es comprensible que los padres puedan tener preocupaciones especiales sobre las exposiciones minúsculas de los bebés y los niños al BPA. Nuevamente, la ciencia puede brindar información específica sobre el BPA. Un estudio realizado en bebés prematuros hecho por investigadores de Harvard y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) demostró que los bebés prematuros tienen una gran capacidad y habilidad para metabolizar y eliminar el BPA.

Los expertos científicos evalúan los datos disponibles, y en septiembre de 2012, Health Canada publicó una evaluación actualizada del BPA. Esos expertos concluyeron que “la exposición alimentaria actual al BPA mediante los usos de empaque para alimentos no se espera que represente un riesgo de salud para la población general, incluidos recién nacidos y niños pequeños”.