Existe un mito generalizado, especialmente en el mundo de las redes sociales en línea, de que los consumidores en los Estados Unidos deberían preocuparse por los recipientes y los envases de alimentos hechos con bisfenol A, también conocido como BPA. Sin embargo, un examen objetivo de los hechos y la investigación revela que, una y otra vez, los reguladores federales y los expertos científicos han llegado a la conclusión de que el BPA no representa un riesgo para la salud humana en los niveles de los materiales en contacto con alimentos (FCM).
La principal agencia federal que regula los FCM, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU., declaró inequívocamente:
La perspectiva actual de la FDA, basada en su evaluación de seguridad más reciente, es que el BPA es seguro en los niveles actuales que aparecen en los alimentos. Según la revisión de seguridad continua de la FDA de la evidencia científica, la información disponible continúa respaldando la seguridad del BPA para los usos actualmente aprobados en recipientes y envases de alimentos.
El BPA se encuentra entre las sustancias químicas más investigadas y reguladas que se usan en la industria manufacturera de hoy en día. La regulación general del BPA es un esfuerzo multifacético que involucra a numerosas agencias federales, y la FDA supervisa su uso en FCM. El BPA también está sujeto a la supervisión y las regulaciones a nivel estatal en los Estados Unidos.
Durante más de 75 años, el BPA ha sido un elemento fundamental en la fabricación de innumerables productos gracias a su alta resistencia al impacto, transparencia, estabilidad térmica y naturaleza ligera. El BPA es ampliamente valorado en industrias tan diversas como la automotriz, los dispositivos médicos, el equipo de protección para las fuerzas militares y del orden público y la construcción, entre otras.
El BPA también se ha usado desde la década de 1960 en recipientes y envases de alimentos para ayudar a formar una barrera entre los alimentos y la superficie del recipiente o envase. Por ejemplo, el BPA se usa en el revestimiento de latas de bebidas y alimentos para prevenir la corrosión de la lata y evitar la migración del metal a su contenido.
La regulación del BPA que realiza la FDA es un proceso integral, estricto y multifacético con el objetivo de garantizar la seguridad de los consumidores. La agencia regula el BPA en el envase de los alimentos a través del programa de Notificación de contacto con alimentos (FCN), que implica la revisión previa a la comercialización de los materiales del envase de alimentos, lo que garantiza que cualquier posible migración del BPA del envase al alimento se produzca a niveles seguros.
Esta revisión evalúa el grado probable de migración del BPA, teniendo en cuenta factores como la naturaleza de los componentes migratorios, la exposición alimentaria acumulativa y los niveles seguros de exposición. La agencia también realiza evaluaciones de seguridad basadas en la información presentada y otros datos pertinentes, incluidos los datos de pruebas sobre la migración del BPA.
Esta supervisión está respaldada por iniciativas de investigación exhaustivas y sólidas, realizadas por la FDA en sus laboratorios en colaboración con el Programa Nacional de Toxicología (NTP) de los EE. UU. y el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de los EE. UU. Numerosos estudios, incluidos los realizados por la FDA, así como por órganos reguladores de muchos otros países, han descubierto que los niveles de exposición humana al BPA por los envases de alimentos son demasiado pequeños como para representar un riesgo para la salud.
Cabe destacar la iniciativa de la FDA denominada Consortium Linking Academic and Regulatory Insights on BPA Toxicity o CLARITY: un programa de investigación multifacético del gobierno federal de los EE. UU. diseñado para evaluar los posibles efectos sobre la salud de la exposición al BPA a largo plazo. El elemento clave del programa (el estudio central) es el estudio más grande hasta ahora realizado sobre el BPA y está a cargo de científicos expertos del laboratorio de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Los resultados del estudio central se publicaron el 28 de septiembre de 2018 en un informe final publicado por el NTP.
En un seminario web en el que se presentaron los resultados del estudio, el investigador principal del estudio central CLARITY indicó que el BPA no provocó efectos adversos claros ni biológicamente plausibles en niveles ni remotamente cercanos a los niveles frecuentes de la exposición del consumidor. Del mismo modo, en una declaración presentada en conjunto con el estudio, el Dr. Stephen Ostroff, comisionado adjunto de Alimentos y Medicina Veterinaria de la FDA, manifestó: “Nuestra revisión inicial respalda la certeza de que los usos autorizados actualmente del BPA continúan siendo seguros para los consumidores”.
Cabe destacar que el proyecto de informe del estudio central fue sometido a una revisión por parte de pares realizada por un grupo de científicos independientes convocados por el NTP. Después de una revisión exhaustiva del proyecto, el grupo analizó sus hallazgos en una reunión pública y emitió un informe con sus recomendaciones, que en general avalaba el diseño y la ejecución del estudio, así como la interpretación de los resultados por parte de la FDA.
La supervisión del uso del BPA por parte de la FDA en FCM proporciona un marco regulatorio y científico sólido e integral que ayuda a garantizar que el uso de esta sustancia química crítica sea seguro para los consumidores. La regulación del BPA por parte de la FDA continuará siendo un proceso dinámico con rigurosas evaluaciones de seguridad y acciones regulatorias que demuestren su dedicación a proteger la salud y seguridad de los consumidores.